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Óscar Cano. Autor del libro "El juego de posición del F. C. Barcelona. Concepto y entrenamiento".

R. C. DEPORTIVO DE LA CORUÑA: LA CONVICCIÓN ELOGIABLE

Oscar Cano Moreno

Por más que un entrenador se obstine, son los jugadores y la riqueza que muestran sus posibilidades al coordinarse los que definen la propuesta de juego.

Con ello, y como elementos pensantes que deciden las alineaciones, en todos nosotros existe esa inclinación a que el equipo se asemeje a aquello que imaginamos pudiera ser.

Es admirable contar en este campeonato de primera división a clubes modestos que codician ganar suscitando emoción.

Oltra ha sabido reconocer cuáles son las características indelebles de los que conviven con él. El valenciano conduce a los suyos dejándose conducir por las cualidades de los mismos.

En este equipo se percibe perfectamente la mezcla de conceptos construidos desde la exposición de una idea elogiable depurada en las conductas de varios de sus jugadores.

Entre lo instaurado, destaca el permanente adelantamiento de la última línea defensiva buscando proximidad máxima entre todos los constituyentes del sistema.

Comportarse así tiene como principal propósito el impedir a los contrincantes ciclos de abundante posesión.

Sin embargo, ante cualquier mínimo desajuste, este hecho te hace vulnerable porque, ante unas circunstancias concretas de pérdida, puede permitir al rival el espacio abierto sin otro oponente que el tiempo disponible para finalizar y Aranzubia.

Jugar tan lejos de la propia portería es siempre un estímulo propicio para aquellos equipos que viven de las carreras sobre los espacios deshabitados.

Getafe y Valencia aprovecharon perfectamente las oportunidades concedidas por este tipo de conductas grupales.

Cuando disfrutan del balón, tratan de delinear un fútbol de pase corto, con epicentro en Abel Aguilar y Juan Carlos Valerón. El colombiano los intenta reunir a todos con pases cadenciosos, mientras el canario lo ordena todo para hacer del terreno de juego un lugar de actividad convergente.

Si la pelota pasa pasa varias veces por ellos, se ataca bien y se defiende mejor.

Dos portugueses acaparan la totalidad del juego exterior. Bruno Gama juega de fuera hacia dentro. Representa el desafío del extremo incisivo que trata de aprovechar su espontáneo desenfreno para propagar estados de desequilibrio.

Pizzi, también agudo cuando la situación lo requiere, es consciente de que se debe jugar alternando ritmos.

Camuñas aporta raciones de adherencia a lo tramado por Aguilar y Valerón, y dosis de conjuntada anarquía cuando son los futbolistas del país vecino los que canalizan las interacciones.

Por delante de todos ellos, Riki se balancea tratando de acoplar sus movimientos a la singularidad de lo eleborado hasta esa altura del terreno de juego. El paso del tiempo le ha calmado y colmado de buenas intenciones.

Nelson Oliveira emerge manifestando esa extraordinaria facilidad para desenvolverse de frente a sus compañeros y a la espalda de los que se enfrentan a él.

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